
1960, en Sidi-EI-Houri. Orán.
Khaled tuvo que esperar hasta cumplir los 16
años antes de poder publicar su primer single, "Trig
Lycée", un canto provocativo y polémico que hablaba
sobre ligues y las relaciones pasajeras pero impetuosas. Entre
otras razones, resultaba polémico porque en los bares de
Orán cualquier sonido nuevo o subversivo se relaciona
rápidamente con conceptos como el libertinaje, el alcohol o
las drogas. Khaled desafió todos los tabúes del momento para
convertirse en el auténtico portavoz de la música rai.
Incluso fue el primero entre los Cheb (chicos) que ofreció
una nueva dimensión al género rai. El efecto fue tan
espectacular y vibrante como si hubiera conectado sus
canciones a un enchufe de 220 voltios.
Cuando llegó a Francia en 1986 para
participar en un festival de rai en Bobigny, cerca de París,
Cheb Khaled causó sensación. Algunas de sus grabaciones, en
forma de cassette, habían llegado a Francia antes que el
propio artista, y ya eran conocidas en el ambiente musical. En
un deseo de alejarse de la intolerancia fundamentalista,
Khaled decidió marcharse de Argelia para instalarse en los
alrededores de París.
Su primer álbum "europeo",
"Kutché", publicado a principios de los 90, era una
mezcla de jazz e influencias pop. En 1991 surgió la
explosión del tema "Didi", el primer éxito de un
nuevo estilo de rai. A los 31 años, Khaled cambió su título
de Cheb por la corona del Rey del Sonido Mundial, y su álbum
"Didi", producido en Los Angeles por Don Was,
disparó sus ventas en todo el planeta. Dos años después, en
1993, Khaled publicó "N'ssi N'ssi", producido por
Don Was y Philippe Eidel. El impactante ritmo de "El
Marsen" y la influencia soul de "N'ssi N'ssi",
junto con el sonido de los violines orientales y el ambiente
africano supuso un auténtico estimulo para su creatividad
musical.
"SAHRA" (Sahara), el tercer álbum de KHALED,
refleja todos estos contrastes en una auténtica mezcla de
estilos que incluye pinceladas primitivas y futuras pintadas
con un estilo capaz de llegar al corazón del resto del mundo.
"SAHRA" destaca como una irresistible invitación
que nos lleva a embarcar en un viaje alrededor del mundo en el
que la música rai se mezcla con ritmos tan diversos como el
reggae, funk, flamenco, calypso, rap o los cánticos
procedentes de Europa del Este.
En Jamaica. Al norte de la isla, en la
paradisíaco costa de Ocho Ríos, KHALED y Eidel se reunieron
con Clive Hunt, creador de los Wailers, un grupo de músicos
de metales, y varias estrellas del reggae, como Mickey Chung.
Hunt y Diesel juntaron su talento en "El Harba", una
canción funk con influencias de flamenco. Más tarde, en
Kingston, en el estudio Tuff Gong, de Bob Marley, KHALED
grabó tres canciones con Hunt. En ellas sus raíces africanas
dieron paso a ritmos jamaicanos para crear un nuevo y original
estilo, el "raiggae". Se trata de
"Metktoubi", con una contagiosa sección de metal,
la salvajemente afro-oriental "Raikuin" y, sobre
todo, "Ouelli El Darek", una irresistible canción
de amor con un suave y profundo ritmo de aires reggae que
incluye coros a cargo de los l-Threes. Después, KHALED
regresó a París, al estudio Zorrino, donde Philippe Eidel
había estado reuniendo una gran variedad de instrumentos
musicales procedentes de todo el mundo, desde darbukas a un
acordeón, pasando por un laúd, un bouzouki, teclados, un
violoncelo, un doble bajo y muchos otros.
Grabada en directo con piano, guitarra,
darbuka y coros, y producida por Eidel, "Datni
Essekra", reúne en una misma canción la música rai con
el jazz. "Lillah" (Dios), un ska oriental, parece
deslizarse como una alfombra voladora cuando KHALED expresa
con su voz el profundo amor que siente por su país natal. Al
mismo tiempo, en Los Angeles, Don Was estaba dando los
últimos toques a las mezclas de las tres canciones que ha
producido para "SAHRA". Finalmente, en el estudio
Davout de París, KHALED se reunió con Chili, Jo y Pascal,
del grupo marsellés IAM para mezclar la inspiración árabe
del Khaled con las provocadoras letras y con los sampleados
que han hecho famoso al grupo galo. De ese modo nació,
"Marseille", una canción cosmopolita con un rap
explosivo que refleja perfectamente el ambiente frenético que
se vive en la ciudad francesa.
"SAHRA", de Khaled, posee toda la
energía y la sutileza que surge del propio idioma del
cantante. Según como lo pronunciemos, el título del disco
puede -hacer referencia al enorme desierto de Sahara, a una
gran fiesta o al nombre de la hija de KHALED. Sin embargo,
más allá de las palabras, "SAHRA", el álbum más
exótico de cuantos ha grabado hasta ahora el Rey de la
fusión rai, posee un encanto y un atractivo universales.
David Garcia